¿Quién dijo qué?

¿Quién nos visita?

En estos momentos hay 1 personas visitando "Colombia en el corazón"

RSS

Duele

Enviado por carlos cohl el 08/06/2008 a las 9:58

The image “http://bligoo.com/media/users/0/33117/files/dolor.jpg” cannot be displayed, because it contains errors.

Son las 6:30 de la mañana de este día sábado. Me ha costado mucho dormir estos dos días. Muchas vueltas intentando lograr una posición cómoda que impida el dolor. Hoy me duele el oído y mascar, mi pasión favorita se transforma hoy en un suplicio. Y me molestan sobremanera estos vendajes de la cara de tanto tiempo y que parecieran ser eternos.

Me operaron. Algo menor, simple carente de riesgo. Entré a pabellón, hubo anestesia general , un corte, muchas enfermeras, médicos, gente que se veía amable. No supe lo que pasó hasta despertar en una sala de recuperación...en fin, todo lo “tradicional” de una operación.

El detalle es que sólo de regreso a la habitación me di cuenta que por primera vez en la vida me habían operado. A día siguiente me fui a casa. Pero todo fue diferente.

Me sentí y me siento…pésimo. La fuerza espiritual, el pensamiento positivo y todo lo compartido en estas líneas de nada valieron. Los dolores, el desgano, las ganas de no hablar, de no ver a nadie, ni de escribir menos, de sólo dormir superaron cualquier intención de salir de esa situación.

Hoy pude escribir porque se me ocurrió que tal vez describiendo lo que estoy viviendo me ayudase a que el malestar disminuyese y me sintiera más fuerte.

Entonces pienso que hay cierta arrogancia en mí. Creer que sólo se trata de ser fuerte, cuando no es así. Aquí, en cama soy nada más que un hombre que la está pasando mal. Que se enoja e irrita por estar así. Que trata de resistir la realidad. Un acto de arrogancia total, insisto.

Y aquí estoy me sigue doliendo la mandíbula y no hay fuerza espiritual que valga. Aquí estamos y ya.

¿Qué hago?...puse música new age, algo medio oriental. Es que descubrí que por lo mismo en que estoy, se me llenan la cabeza de juicios, prejuicios, ideas, pesimismos, cuentas pendientes, temas que tengo que hacer…un ejercito de pensamientos imparables entre medio del dolor.

Respiro. Trato de poner toda mi atención en la entrada y salida de aire por mi nariz. Algo alivia pero el dolor sigue ahí. Como si nada. Instalado, como diciéndome “esta vez mi amigo es en serio”. Esto no es chiste.

Hay un médico que me ofreció llamarlo si tenía dolores. Lo hice. Me dio un medicamento para el dolor y otro para la tensión. Soluciones aliviadoras ...por sólo un momento.

Viene mi mujer me mira impotente sobre qué hacer para aliviarme. Finalmente toma mi mano y nos quedamos en silencio. No quiero hablar, no quiero nada de nada.

Horas después en la noche al cabo de muchas vueltas, apago la TV, que otras veces es un calmante (¿droga?) para la máquina imparable de la mente. Pero nada.

En la oscuridad, en silencio sin tratar de dormir ni de hacer nada de pronto caigo en cuenta de las palabras del médico al salir de la clínica: operarse tiene algo llamado post operatorio donde el cuerpo necesita readaptarse.

Es una experiencia nueva que me permite ver que hay fenómenos físicos del cuerpo que son y ya, que operan independientemente de mi predisposición. Posiblemente algunos amigos más cercanos a las tradiciones orientales me dirán que los hombres más evolucionados son capaces de controlar, actuar y revertir ese dolor.

A esta hora de la mañana pienso en esos maestros y entonces me digo qué bien por ellos pero lo quee s yo, de evolucionado, nada.

Sólo soy un hombre con dolores, irritado y molesto por los mismos. Soy común y corriente y sólo se me ocurre pensar en que ojalá estos dolores sirvan para aliviar el dolor de otros que sufren y la pasan peor. Porque no quiero quedarme con el dolor para mi sólo. Si alguien quiere llevarse algo del mismo bienvenido.

Y mientras tanto, el dolor sigue ahí, incólume ajeno a mis palabras. Nada parece conmoverlo. Ni el saco de pastillas ni mis palabras. Veré cómo poder convivir con él. Descubro que me falta…humildad para aceptarlo. Y entonces me quedo dormido.







Suscribirse a los comentarios de este artículo en RSS