¡Bienvenidos, mi Colombia amada!

¿Qué hace un chileno escribiendo para los colombianos que tanto quiere?
Hace un tiempo soñaba con este momento: hacer un blog para la tierra que tanto quiero y respeto tan profundamente. Soy chileno y desde el 1995 visito Colombia con frecuencia. En esa tierra he vivido emociones que han marcado mi vida, no tengo amigos sino entrañables hermanos y cada vez que piso El Dorado una profunda emoción me embarga.
¡Ya iremos hablando más de este sentimiento! Ahora quiero contarlos el porqué el dónde comenzó el lazo que me une de por vida a esa tierra de gente maravillosa.
Les contaré, cual cuentacuentos una historia vívida y real donde todo comenzó. Acomódense.
El muchacho se levantó en el encuentro de jóvenes al que asistía por primera vez para compartir su testimonio. A esas alturas mi sorpresa ya era grande. La pregunta había sido ¿cuál es el sueño loco de tu vida? Esta pregunta la había visto en decenas de jornadas de fin de semana con invitados de la comunidad en mi país y las respuestas casi me las sabía de memoria: “sueño con la paz en el mundo”, “sueño con la hermandad entre los pueblos”, “un mundo de paz en los corazones”…la poesía salía a raudales y las miradas de esperanza, de iluminación las conocía bien desde mi posición como responsable del grupo de música en Chile.
Pero esta vez todo era diferente.
Había llegado ahí por la locura de un joven, Carlos que un día en uno de los patios de Los Almendros me dijo “porqué no nos acompañas a un grupo de jóvenes que hará una evangelización a jóvenes de Bogotá”.
Colombia era para mi sinónimo de peligro, de bombas de ataques de la guerrilla. Hasta un misil había dado en el blanco en el edifico del gobierno. Por eso mi respuesta primera fue, “¿pero tu estás loco? Pero Carlos era un tío de esos que no da su brazo a torcer: insistió e insistió y yo seguí con mi negativa. Además no tenía cómo financiar un pasaje y estadía en ese lejano y peligroso país.
Volví al trabajo y pocos días después recibí la sorpresa de un bono de reconocimiento inesperado que distribuyó la empresa a sus ejecutivos. Las excusas se me acabaron y accedí sólo porque quería mucho al grupo de jóvenes a quienes acompañaría.
Así una mañana de un mes de mayo me encontré en una sala de El Dorado con muchos jóvenes abrazándose entre sí y yo ahí al medio diciéndome ¡pero quién me manda a meterme aquí! No conocía a absolutamente nadie.
De camino a lo que seria mi alojamiento, veo un aviso enorme sobre un edificio, entre medio de muchísimos buses y de un tránsito endemoniado: Minuto de Dios.
Creo que en ese momento me dí cuenta que todo sería diferente. Fue la primera bomba que explotó en mi corazón. ¡Minuto de Dios! ¡Qué es eso!
Y aquí estaba en esta jornada en Funza. Cuando los casi 60 muchachos respondían esa pregunta demasiado obvia se armaron los grupos chicos para compartir y claro, esperaba esa animación tan alegre de los grupos compartiendo. De pronto un sollozo aquí, otro más allá…. ¿qué pasa? me pregunté desconcertado.
Y entonces vino la cosecha, el compartir a toda la sala y se para este chico. No me acuerdo de dónde era, sí dijo que tenía 17 años. Tomó su cuaderno y leyó:
ELSUEÑO DE MI VIDA ES LLEGAR A TENER 21 AÑOS, dijo.
Algo se demolió dentro de mí. Un estruendo enorme estalló en mi alma. No pude evitar preguntar a alguien “¿porqué dice eso?”, suponiendo tal vez que el chico podría tener una enfermedad grave o algo así.
Así lo supe. El chico vivía en un pueblo en donde o se convertía en FARC o en Paramilitar…o moría él y su familia.
Lloré. Y comprendí el alma profunda de ese pueblo que a pesar de eso reía. Se divertía. Toda resistencia desapareció. Y un ancla profunda se enquistó en mi corazón para siempre. Era el alma de Colombia penetrando profundo y para siempre.
Como Pablo, ese día frente al relámpago que lo tiro de su montura, cayeron las nubes de mis ojos. Y brotó una capacidad de lectura interior que cada vez que piso suelo colombiano vuelve a hacerse presente. Es el amor a este pueblo que actúa como lentes que me hacen mirar todo de otra manera.
Han pasado 12 años y jamás he entendido (ni quiero “entender”) porqué el corazón se me inflama de amor cada vez que toco o escucho el sonido del acento colombiano. Las palabras de ese muchacho, hoy muerto en combate antes de los 21 años, no me dejan liberarme de este sentimiento profundo de amor.
Lo que vino después no fue más que nuevos golpes que fueron haciendo irreversible este sentimiento anidado en mi ser: la conversación con Germán y Carlos Ernesto, dos desconocidos empresarios contactados casualmente, en sus oficinas, el atrevimiento de pedirles a estos dos desconocidos que fueran a Chile a conocer las Fundaciones para Un Mundo Nuevo, el movimiento al cual pertenecía; el viaje al fin de semana en Punta de Tralca un lugar de retiro sobre la costa a 100 Km. de santiago; el viaje a Colombia para hacer un ciclo de formación express con mi amigo Mauricio Sanz….ya no hubo más vuelta a tras.
Hay muchas cosas más que han pasado. Pero esa es la historia donde todo comenzó irrefrenablemente Por eso hago esto y estoy dispuesto a seguir haciendo mucho más. Todo por amor a mi Colombia querida.
Un afectuoso saludo a todos y cada uno…por hoy. Bienvenidos a este espacio donde compartir con ustedes todo lo que llevo en mí y, espero, lo que ustedes llevan en el corazón.


que historia!
gracias por compartir estas experiencias con todos nosotros
siempre es bueno escuchar este tipo de vivencias para así poder darnos cuenta de lo importante que es la vida, disfrutar los momentos, al igual que ese muchacho que sabia que estaba sentenciado a morir pronto, todos tenemos la unica certeza en este mundo es que en algún momento moriremos, pero siempre vivimos como si esto no fuese así. y ese joven vivio intesanmente, bailo, rió y disfruto, es un ejempo a seguir: disfrutar nuestra vida a cada segundo, porque nada es seguro
Amar nuestra tierra, nuestra cultura, nuestra historia es fundamental para reconocernos y amarnos.
colombia que tierra mas llena de contradicciones, de clima caliente, de personas alegres, de muertes por conviccions de vida, de risas, de bailes, de tradiciones, de ideologias, de hablar modulado, de hombres apasionados, de mujeres coquetas, de caminar pausado, de frutos misteriosos,
espero que sigamos en contacto con tanta historias de esta tierra
saludos
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Paulina Ruz
Equipo Bligoo
paulina@bligoo.com